La gran paradoja de la medicina. Mecanismo vs Humanismo
THE GREAT PARADOX OF MEDICINE: MECHANICISM VERSUS HUMANISM
0 GRANDE PARADOXO DA MEDICINA: MECANICISMO VS. HUMANISMO
OscAR L. VACA C.*
Impulsador del Instituto de Prevencion e Investigaci6n del lnfarto
Medico Tratante, JESS, Quito, Ecuador
El mecanicismo es una doctrina que concibe todos los hechos como producto de procesos físicos y químicos. Esta actitud tecnológica dicta la conducta en todas las profesiones y en cualquier parte del mundo, axioma que genera una lógica conceptual con el momento en el que nos toca vivir. ¿Cuáles son los beneficios de esta ‘1tecno-doctrina’?
El adelanto cibernético al servicio de la humanidad para un mejor manejo de la materia, ¿puede producir efectos iniciosos? En el tratamiento de la materia no, pero si en el tratamiento de la persona cuando se la mira como un objeto.
Lo antedicho desemboca en una necesaria evocación de las dos grandes líneas del conocimiento humano: las disciplinas que manejan la materia y aquellas que trabajan con el ser humano. Entre las primeras cuentan la Física, la Química, la Biología y la Medicina. Dentro de las segundas destacan la Educación, el Derecho, la Psicología y en la cúspide más elevada, la Medicina.
¿Por qué la Medicina ocupa lugar dentro de las dos categorías? Porque trabaja con el ser humano que es materia y es alma, además de que constituye la base y síntesis de todas las ciencias. Con una mentalidad integral, el médico podrá asumir su vasto rol que es mecanista y humanista a la vez. ¡Deberá contemplar a su paciente como la base de la realidad individuo-sociedad y la síntesis de ella se imprime en su estado molecular de salud física y mental! ¡Qué tristeza provocan los médicos que observan al paciente como una trama pasiva de sistemas físico-químicos, enteramente escrutables y mensurables! Desde todo punto de analisis, esta es una actitud puramente mecanidsta, de vision tubular; reprochable aun desde el punto de vista tecnico, porque generalmente al dermat61ogo le interesa la realidad enfocada con su lupa sobre la epidermis, el gastroenterólogo no quiere saber que sucede por arriba del diafragma y por debajo de las fosas iliacas, el neurólogo modemo es el explorador de los inconmensurables mecanismos cito-moleculares que se reladonan con la patogenia de este exquisito e inexpugnable terreno corporal.
Si desnudamos con este estilo la actividad médica, solamente con una intención técnica, no alcanzaríamos a contar los cotidianos fracasos del médico mecanista que, por imperfecto, ni en este plano es completamente eficiente. Si avanzamos en este escrutinio, analizando el rol humanista del médico, descalificaríamos a casi todos los geniales galenos. ¿Hacia dónde se dirige el comentario? A rechazar la actitud mecanicista-conformista de algunos médicos, seres humanos que han ganado importancia profesional y social, seguramente adquirida en el contexto de una sociedad despreocupada de la salud espiritual y física del individuo, más aún de la colectividad. ¿Cuándo resurgirá el médico sabio, altruista y antidogmático? Aquel día en que la sociedad reflexione, reorganice sus valores y luche por superar su anarquía. ¿Quién deberá dar el primer paso? Alguien que conoce y trabaja en la comprensión de la realidad integral del hombre y la sociedad, sus enfermedades y su tratamiento. ¡No es otro que el médico humanista!
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